Armar Tu Propio Negocio.

Armar tu propio negocio.
Un proverbio chino dice que "un viaje de mil millas comienza con el primer paso". Es un concepto perfecto para tener presente cuando te plantees la posibilidad de armar tu propio negocio porque te hará perder el miedo y esa sensación inevitable de que demasiadas cosas se te vienen encima. Si nos atenemos a las historias de quienes son empresarios exitosos, nos enteramos de que en la mayoría de los casos comenzaron en sus casas, con una idea que parecía poca cosa, lo hicieron paso a paso, con muy poco dinero y crecieron hasta alcanzar el éxito. Un buen ejemplo a seguir.

Sólo que una de las mayores trabas que solemos tener las mujeres es que cuando tenemos una idea no la valoramos. Parece que pensáramos "¿Cómo va a ser buena esa idea si la tuve yo?" y la dejamos de lado. Sin recordar, por ejemplo, cuántas empresas gastronómicas se iniciaron a partir de que una señora habilidosa comenzó a vender las tortas que hacía para su familia.
Si tienes una idea rondándote, ponla en marcha. Te podrá dar dolores de cabeza pero la satisfacción de lo que logres los compensará de sobra.  Eso sí, ten en cuenta que hay buenos consejos para seguir (http://www.feminis.com/) para reducir los errores al mínimo.

Confiar en la idea
Esto es lo primero. Si tu corazón y tu observación te dicen que la idea es buena sigue, persevera, no te dejes desanimar y no la abandones. Prueba el producto con tu familia y amigos hasta estar segura de que funciona.

Tener claros los objetivos
"No hay vientos favorables para quien no sabe a qué puerto se dirige" dice otro proverbio. No pierdas de vista a dónde apuntas y ten confianza en el éxito. El motor de la empresa eres tú.

Conocer la situación general
Averigua si hay en el mercado productos parecidos a lo que quieres hacer. Luego, mantente informada sobre las novedades de tu rubro, lo que hacen tus competidores, las condiciones del mercado y lo que piden tus clientes. Por ignorar alguno de estos datos se cometen a veces errores muy serios.

Planificar
Convéncete de que eres una gran empresa desde el primer día y planifica como lo hacen ellas a corto, mediano y largo plazo. Es un recurso sencillo que te evitará dispersar tus energías, perder el rumbo y distraerte del objetivo. Además, te requerirá elaborar un plan de gastos que es la mejor manera usar bien el dinero.

Arremangarse
El viejo truco de madrugar, arremangarse y trabajar mucho funciona siempre. Hay que estar dispuesta a comenzar con poco y, sobre todo, a hacer cualquier tarea que se presente sin temor a que se te caigan los anillos.

Consultar
No temas nunca hacer una pregunta que te parezca tonta ni mostrar que ignoras algo. Si te gusta un envase averigua quien lo fabrica, si necesitas información técnica acude a los expertos, si no estás conforme con algo averigua cómo se puede mejorar. Consulta a los que saben y te asombrarás al ver cuánta ayuda estarán dispuestos a brindarte.

Unos consejos más
*No temas equivocarte, todos lo hacemos y un error común es pretender la perfección. Es cierto que para que todo salga diez hay que apuntar a doce, pero a veces no hay más remedio que aceptar el ocho o el nueve que permite la realidad.
*En cualquier caso, aunque te diviertas mucho con lo que haces, toma tu proyecto como algo "de vida o muerte" y no renuncies ante los inconvenientes y complicaciones que suelen abundar porque siempre vale la pena seguir para alcanzar la meta.
*Acuérdate de tratar siempre muy bien a tus colaboradores y a tus proveedores ya que de ellos depende en gran parte tu éxito. Y no olvides nunca que la persona más importante de tu empresa es el cliente.
*Si precisas socios, toma tu tiempo para elegir muy bien. Es muy doloroso y complicado deshacer una mala sociedad.
*Sé generosa para hacer conocer tu producto, regala muestras; no hay promoción mejor ni más barata que el boca a boca de quien lo probó y quedó conforme.
*Cuando tengas dudas usa el sentido común (ese que no abunda).
*Sea cual fuere el resultado de tu emprendimiento nunca dejes de lado a tu familia.
*Finalmente, no vaciles en sentirte orgullosa de ti misma cuando te llamen empresaria.



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